Fecha de publicación:Mar, 06 May 2008 11:30:00
No se si a usted le ha ocurrido en alguna ocasión que, por ejemplo: tiene algún papel que en el momento concluye que no sirve. lo arruga, lo hace bolita, lo tira y en el mismo instante que lo esta tirando al vació ¡Recuerda que era importantísimo!...Pero ¡Ya lo tiro!, ¡No lo puede recuperar! y ¡No hay marcha atrás!.
Esa es la sensación que nos contagia la mayoría del tiempo la película de la que les hablo hoy “Antes que el diablo sepa que has muerto” (Before the devil knows you´re dead), dirigida por Sidney Lumet (“Serpico” 1973 con Al Pacino, “Tarde de perros” 1975, “Negocios de familia” con Sean Connery, Dustin Hoffman y Mathew Broderick) quien por cierto lleva 50 nominaciones al Oscar de sus 43 películas.
Al ver este film llegué a la conclusión de que si Caín y su "brother" Abel vivieran en la actualidad, serian los personajes principales de “Antes que el diablo sepa que has muerto”.
Calificada como un thriller-drama es un ejemplo de cómo un error garrafal o una mentira que no se solucionan van degradando las situaciones de manera fatal. La película nos cuenta la caída hacia los mismos y ardientes infiernos terrenales de dos hermanos que por angas o por mangas se hacen a la idea de conseguir dinero fácil o como se dice en el calo del american way of life “easy money”.
Por lo tanto el hermano mayor (interpretado magistralmente por Philip Seymour Hoffman) le propone un negocito a su little brother (un excelente Ethan Hawke), que comprende en asaltar una joyería.
Uno, como gente decente puede pensar que entre delincuentes ¡Pos esta bien!, la bronca es que el negocio que van a asaltar es para sorpresa del espectador ¡De sus "apás"!.
Y “ahí es donde esta el detalle chato”, como decía el difunto cantinflas, algo sale mal en la movida, ¡les cae el chahuistle!. hay muertitos (no les digo quienes para que se queden picados), ya que la regla era sin armas y sin violencia ¡y como nunca falta un desobediente!, pa no hacérselas larga se arma un dramon familiar-existencial y un final como para chuparse los dedos.
“Antes que el diablo sepa que has muerto”, está como lo decía antes contada de manera muy sencilla no hay situaciones que lo enreden a uno, cuenta con flashbacks y personajes entrelazados que le van dando forma muy lógica a la historia.
La fotografía es sencillita, buena, bonita, digerible (contrasta con las situaciones y permite que los actores de veras muestren su oficio), no como últimamente vemos cámara loca por todos lados que no dejan checar bien el detalle
La música es de Carter Burwell y me recuerda mucho la música de las drama novelas mexicanas de los setentas..
Podrán ver también las esculturales y desnudas formas de la chiquitita Marisa Tomei y la excelente actuación de Albert Finney.