La polémica propuesta de Uruguay de
legalizar la marihuana en este país (pionero en la región), tiene
dividas las opiniones de los mandatarios de América Latina dado que la
guerra contra las drogas ha dejado desde hace más de 40 años gran
pérdida de vidas y ha incrementado la criminalidad.
No obstante, el secretario de la presidencia uruguaya, Alberto Breccia,
confesó abiertamente que ha disfrutado su experiencia con el cannabis,
pues considera que “para conocer un tema hay que experimentarlo” aunque
no “en todos los casos”. En el de él, dice que sintió "tranquilidad y
alegría"
El exgeneral Otto Pérez Molina, hoy presidente de Guatemala, hace
algunos días aplaudió al gobierno Uruguayo por la decisión e invitó a
los líderes latinoamericanos a crear una estrategia en conjunto para
luchar contra el narcotráfico.
Contraria a la opinión guatemalteca, el presidente de Colombia Juan
Manuel Santos, calificó la decisión de ‘unilateral’ e invitó a pensar
estas acciones en “comunidad” para no generar “distorsiones” en la
región que puedan llevar a incrementar el problema.
Tareck El Aissami, ministro del Interior de Venezuela, fue otro que no
tardó en mostrar su desacuerdo y dijo que el proyecto es una medida
defensiva más no preventiva y en su lugar sugirió invertir en
prevención.
El proyecto de "legalización controlada" de la marihuana en Uruguay, que
busca regular la producción y comercialización de esa droga, fue
presentado para combatir el aumento de la violencia a causa del
narcotráfico.
Para regular la producción Breccia, afirmó en conferencia de prensa hace
varios días, que se hará uso de marcadores químicos para detectar el
origen de la droga y así evitar problemas de contrabando. En cuanto al
consumo, indicó que se adoptarán rigurosas medidas para detectar a los
consumidores.
Algunos activistas uruguayos consideran que en el proyecto debería
incluirse la creación de un autocultivo para que el usuario se
abastezca.