El Foro Sol, el Palacio de los Deportes, el
Plaza Condesa y ahora el Auditorio Nacional, en todos estos lugares
Caifanes se ha presentado tras su regreso a los escenarios y en todos ha
llenado a tope.
La noche de ayer los comandados por Saúl
Hernández ofrecieron un kilométrico concierto que abarcó sus más de 20
años de carrera, complaciendo a sus más acérrimos seguidores, entre los
que se encontraban algunos que los han seguido fielmente en este nuevo
viaje: "Ya los he visto 6 veces desde su regreso", comentaba orgulloso
un fan.
Cuando las luces del Auditorio Nacional al fin
se apagaron el griterío comenzó, todos desesperados por cantar los
éxitos de una de las bandas más importantes en la historia, no sólo del
rock en México, sino en español. Viento dio inicio al concierto y desde ese momento Caifanes contó con un monumental coro de 10 mil personas.
Mátenme porque me Muero y Cuéntame tu Vida
continuaron con el setlist, mientras la histeria se seguía apoderando
de los presentes, que le imploraban a la banda "¡no se separen nunca más
o me mato!".
Dio tiempo para que la agrupación recordara sus
inicios, "cuando las disqueras querían cambiar a Caifanes, esta canción
nació de creer, soñar y no dejarse domar", explicaron para dar paso a Amanece.
"Esta canción la dedicamos a los jóvenes que quieren cambiar el país", expresó Saúl Hernández previo a Antes que Nos Olviden y generar así un grito de aprobación.
La lluvia de éxitos no paraba, demostrando lo importante que ha sido su carrera. De Noche Todos los Gatos Son Pardos y Los Dioses Ocultos
generaban el éxtasis musical, que se notaba en la manera que la gente
cantaba desgarrándose la garganta, mientras que algunos otros tocaban
sus instrumentos invisibles con gran energía.
Miércoles de Ceniza, Estás Dormida y Nos Vamos Juntos le pusieron un poco de tranquilidad a los ánimos sin embargo el "Coloso de Reforma" estalló con Ayer Me Dijo Un Ave y Quisiera Ser Alcohol; "quisiera que fueras alcohol para beberte", gritó una poética fanática ante las risas de los presentes.
La noche parecía llegar a su fin luego de interpretar Miedo y Aviéntame, pues Caifanes desapareció del escenario. La insistencia del público era ensordecedora por lo que la agrupación regresó con Hasta Morir, Será Por Eso y Nubes.
Sin embargo la explosión final llegaría con los éxitos más sonados de su carrera, que a modo de conclusión la banda reservó: No Dejes Que, Afuera, La Célula que Explota y La Negra Tomasa
permitieron que el grupo y su público se fundieran en una misma voz y
se demostrara lo presente que Caifanes sigue en la escena rockera.
Al final el público salió complacido y con la
enseñanza que Saúl dio en la velada: "El camino no está en partirse la
madre, sino en trabajar unidos".