La Organización Mundial de la Salud,
OMS, y las Naciones Unidas, a través de UNAIDS, están promoviendo la
circuncisión masculina voluntaria como método preventivo contra el VIH.
El método ofrece una solución a bajo costo, comparado con los costos de
tratamiento de personas infectadas, y según los organismos
internacionales reduce en un 60% el riesgo de que el hombre se contagie
con el VIH.
Pero los grupos y organismos que intentan conseguir fondos para promover
esta estrategia en la conferencia encontrarán oposición de diferentes
grupos.
“Todo el mundo nace con genitales y tiene derecho a mantenerlos. Todos
tienen derecho a tener su cuerpo completo”, dice Christopher Keyhaw, de
la Organización Nacional de Centros de Información sobre la
Circuncisión, quien sostiene una pancarta que dice “circuncisión es
tortura” a las afueras del centro de convenciones de la capital.
La discusión sobre la circuncisión masculina data de siglos y ha estado
relacionada a prácticas religiosas judías y musulmanes en todas partes
del mundo. Pero algunos grupos en Estados Unidos, como el que Keyhaw
representa, consideran que cuando se práctica “a los niños, es una
violación de sus derechos humanos”.
No ofrece un 100% de protección
El otro aspecto que es importante mencionar es que la circuncisión, por
sí sola, no protege un completamente contra el virus del VIH. Aún
aquellos hombres que han pasado por la operación deben protegerse con el
condón.
El método preventivo puede tener más sentido en naciones del sur y este
de Africa, donde los niveles de propagación del virus son muy altos. En
esta región se requerirían más de 20 millones de circuncisiones para el
año 2025, proyectan estudios de Instituto de Salud de EE.UU. Esta
cantidad preocupa, en especial cuando se compara con el número de
doctores y servicios de salud disponibles en estos países.
Por esa razón parte de los esfuerzos en esta área de prevención están
enfocados al entrenamiento de asistentes de salud y enfermeras, que
según los críticos de este tratamiento preventivo aumenta los riesgos de
problemas durante el procedimiento.
“La operación en sí ya trae sus riesgos”, dijo a la Voz de América,
Patricia Canessa de la organización Salud Latina, con sede en Chicago,
quien considera que hace falta realizar más estudios sobre el tema en
Estados Unidos.
Política pública en EE.UU.
Tal como se oficializó la prueba del VIH para mujeres embarazadas en
Estados Unidos, hay quienes han sugerido que la circuncisión masculina
pase a ser mandatoria para los bebés, tan pronto nacen, o incluso para
personas en grupos de alto riesgo.
“Esta idea no sería muy bien recibida entre la comunidad hispana”, dice
Oscar Mairena, especialista en políticas públicas y leyes de la
organización NASTAD, agregando que la conversación sobre el genital
masculino es todavía taboo entre los hispanos y “está relacionada a su
identidad y rol dentro de su estructura familiar y social”, concluyendo
que la “circuncisión en general no se ve con buenos ojos”.
Miriam Vega, vice presidente de la organización Latino Commission on
AIDS, también indicó que hacen falta más estudios específicos entre los
hispanos y agrega que el proceso de prevención aún necesita enfocarse en
educar sobre las bases, “cómo se produce el contagió es una pregunta
todavía sin responder entre muchas personas de habla hispana en EE.UU.”.
Las conclusiones de la OMS se basan en un análisis de 10 estudios
realizados en Sudáfrica, Kenia, Comoros, Nigeria, Zambia y Uganda, en
los que se incluyeron más de 25.000 circuncisiones hechas por asistentes
clínicos, que demostró que los riesgos del procedimiento son bajos.
Según este análisis, la circuncisión masculina podría prevenir seis
millones de nuevas infecciones y cerca de tres millones de muertes en
los próximos 20 años.​​
¿Cómo se realiza la circuncisión masculina?
El procedimiento toma muy poco tiempo. Una inyección en la base del pene
lo duerme para que no se sienta dolor cuando la piel se corta. La
herida se cose, se limpia y se cubre con gaza.
¿Qué pasa después de la operación?
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El hombre descansa por un rato y luego va a casa.
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Después de tres días se remueven las gazas. No se pueden tener relaciones sexuales por las siguientes seis semanas.
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Durante los siguientes siete días es muy importante mantener el área limpia y evitar el ejercicio intenso.
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Si la persona experimenta complicaciones después de la cirugía, como
dolor prolongado o sangrado, deben visitar el centro médico.